Nochebuena: “Misa del Gallo” 24:00

Navidad: Santa Misa 12.30

Domingo: Misas 10:30 y 12:30

Nochevieja: Misa 19:00

Año Nuevo: Santa Misa 12:30

Domingo: Misas 10:30 y 12:30

Los Reyes llegan el 5 a la 5:30

Epifanía: 10:30 y 12:30

FELIZ NAVIDAD

MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR

Vienes en silencio y tus pasos, Señor,

producen en mi, calma, seguridad y paz.

Necesito, Señor, un poco de tu mundo:

De tu gozo, para mi corazón triste

De tu alegría, para mi alma esquiva

De tu mano, en mis caminos inciertos

¡VEN, SEÑOR!

Y hazme recuperar la alegría perdida

El gusto por vivir, despertando cada mañana

La esperanza en tanta hora triste

Porque Tú, Señor, eres alegría

haz que mis dos ojos brillen

con el resplandor de la felicidad

con el encanto de la fe

con la virtud de la caridad

MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR

Porque vienes y te sientas a mi lado

Porque compartes mi condición humana

sabiendo lo frío, que tantas veces,

se encuentra mi corazón y mi pensamiento.

Porque, siendo Dios, apuestas fuerte por mí

Porque, estando en el cielo,

plantas tu tienda

en medio de tanta incertidumbre y viento

que sacude a nuestro viejo mundo

MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR

Por eso te doy gracias y bendigo tu nombre

Espero tu llegada y preparo mi interior

Anhelo la Noche Santa de la Navidad

y afino las cuerdas de mi alma,

con la verdad, la espera, el silencio,

la humildad o la vigilancia.

Sólo sé, mi Señor, que mi alegría

con tu llegada y por tu Nacimiento

eres Tú, Señor.

Amén

Horario de misas en San Andrés: 10:30 y 12:30

INMACULADA MISERICORDIA

¡Madre! El Eterno Padre, te edificó pura de arriba abajo

en pensamiento, palabra, cuerpo y alma

para este tu pueblo que, hoy, te ve y te reza: ¡INMACULADA!

Inmaculada y llena de misericordia

No supiste, oh Madre, sino ser ofrenda permanente

En Nazaret, con un “sí” lo dijiste y lo hiciste todo

En Caná, con un “haced” tu mano pudo más

que la intención de Aquel que el agua en vino transformó.

¡MISERICORDIOSA E INMACULADA!

Siempre al lado de nosotros y, siempre, buscándonos

En las cruces cuando nos pesan demasiado

y, en los atajos del mundo, cuando nos perdemos demasiado

En las ideas, cuando a Dios dejamos de lado

y en las obras cuando pretendemos un mundo a nuestro antojo

¡INMACULADA Y CON INFINITA MISERICORDIA!

Así Dios te dispuso y así, Dios, te creó

Para Él lo fuiste todo y, para Él, te diste en todo

Por Él tu cuerpo fue arcilla en sus manos

y, con Él, hiciste un Dios humanado a los pies del mundo.

¡Cómo no darte gracias, Virgen Inmaculada!

Tu ser y tu hondura te delatan: sólo sabes dar

Tú beldad y tus ojos encandilan al Dios de las alturas

y, tu obediencia, sencillez y ternura

proclaman la grandeza que anida en Ti

¡INMACULADA LLENA DE MISERICORDIA!

Llena de Dios, que es todo corazón,

y vaciándote de Dios para traérnoslo al mundo

Llena del cielo, para esta tierra fría

y cálida en tus entrañas para darnos al Salvador.

Así, Virgen Inmaculada, eres Tú

No dejes, en este Año Santo Jubilar,

que neguemos lo que –desde Dios y ante Dios- nos hace eternos:

el amor sin límites y la generosidad sin cuentas

Que de tu mano, Virgen Inmaculada,

sepamos descubrir, acoger y pregonar

a Aquel que, en tu morada virginal,

se hizo carne y, luego, se dejó adorar.

¡SIEMPRE INMACULADA! ¡

¡SIEMPRE MISERICORDIOSA MADRE!

SanFranciscoJavier7Horario de misas:

10:30

12:30

Francisco de Jasu y Xavier (nacido en el castillo de Xavier, en España, en 1506), correspondiendo a las esperanzas de sus padres, se graduó en la famosa universidad de París. En estos años tuvo la fortuna de vivir codo a codo, compartiendo inclusive la habitación de la pensión, con Pedro Fabro, que será como él jesuita y luego beato, y con un extraño estudiante, ya bastante entrado en años para sentarse en los bancos de escuela, llamado Ignacio de Loyola.

Ignacio comprendió muy bien esa alma: “Un corazón tan grande y un alma tan noble” -le dijo- “no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos. Tu ambición debe ser la gloria que brilla eternamente”. El día de la Asunción de 1534, en la cripta de la iglesia de Montmartre, Francisco Javier, Ignacio de Loyola y otros cinco compañeros se consagraron a Dios haciendo voto de absoluta pobreza, y resolvieron ir a Tierra Santa para comenzar desde allí su obra misionera, poniéndose a la total dependencia del Papa.

Ordenados sacerdotes en Venecia y abandonada la perspectiva de la Tierra Santa, emprendieron camino hacia Roma, en donde Francisco colaboró con Ignacio en la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús. Sin embargo, fue a los 35 años de edad cuando comenzó su gran aventura misionera. Por invitación del rey de Portugal, fue escogido como misionero y delegado pontificio para las colonias portuguesas en las Indias Orientales. Goa fue el centro de su intensísima actividad misionera, que se irradió por un área tan vasta que hoy sería excepcional aun con los actuales medios de comunicación social: en diez años recorrió India, Malasia, las Molucas y las islas en estado todavía salvaje. “Si no encuentro una barca, iré nadando” decía Francisco, y luego comentaba: “Si en esas islas hubiera minas de oro, los cristianos se precipitarían allá. Pero no hay sino almas para salvar”.

Después de cuatro años de actividad misionera en estas islas, separado del mundo civilizado, se embarcó en una rústica barca hacia el Japón, en donde, entre dificultades inmensas, formó el primer centro de cristianos. Su celo no conocía descansos: desde Japón ya miraba hacia China. Se embarcó nuevamente, llegó a Singapur y estuvo a 150 kilómetros de Cantón, el gran puerto chino. En la isla de Shangchuan, en espera de una embarcación que lo llevara a China, cayó gravemente enfermo. Murió a orillas del mar el 3 de diciembre de 1552, a los 46 años de edad.

Fue canonizado el 12 de marzo de 1622 junto con 
Ignacio de Loyola, Felipe Neri,Teresa de Jesúsy el santo de Madrid, Isidro.

Es patrono de las misiones en Oriente y comparte el patronato universal de las misiones católicas con Teresa de Lisieux.

PREGÓN

Un día, hace de esto mucho tiempo, tanto como años llevan los hombres sobre la tierra, Adán dijo que se separaba de Dios y le dió la espalda y empezó a caminar por sus propios caminos, no por los que Dios quería. Pero Dios, aunque se enfadó, no se enfadó del todo; prometió visitarle, seguir siendo amigos.

Pasó mucho tiempo y Dios iba rehaciendo su promesa cada vez que los hombres le daban la espalda. Solía entonces enviar hombres llamados profetas, que recordaban a los hombres la promesa de Dios:”Dios vendrá. Preparaos y convertíos”. Este mensaje tuvieron que repetirlo muchas veces. Ya, un día, llegó un profeta, que fué el último antes de la visita de Dios. Se llamaba Juan Bautista. Empezó a gritar: “Que ya está cerca, que ya viene. Arrepentíos”. Y así fue. Una noche, que no sabemos muy bien cuándo fue ni el año ni la hora. Dios nos visitó por medio de su Hijo,Jesús. Los sencillos, los hombres de buena voluntad le reconocieron y se hicieron amigos de El y comenzaron a vivir como El decía.

Desde ese momento, cada vez que se acerca la Navidad, muchos hombres y muchas mujeres de todos los rincones de la tierra vuelven a ponerse en camino hacia Dios y a abrir el corazón a sus palabras.

Nosotros hoy, reunidos aquí, venimos a escuchar la Palabra de Dios y a disponernos a seguir el camino de los hombres que buscan a Dios. Hoy nosotros queremos entar en el tiempo de la espera, el Adviento, y en el tiempo de la escucha del Dios vivo.

 

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